Una lágrima rodeaba el rostro.
Aquel sentimiento que pesaba en el pecho,
y resonaba en la cabeza.
Amarte, para dejarte ir.
Maldito el tiempo,
maldita la distancia,
maldito el sentimiento.
Volver a amar,
para volver a sufrir.
Llegaste en forma de lluvia,
sin avisar que venías.
y como el temporal,
te perdiste entre sequías.
Hoy mi corazón se encuentra seco,
y le baña las lagrimas de mis ojos,
que lloran tu ausencia y tu perdida.
Elizabeth Cubillo M.
El alma que imagina castillos,
en ese cielo.
Pero al mirarles desaparecen sin dejar rastro
dejándoles en una oscuridad.
Alma que busca una salida a ese encierro de oscuridad,
donde escapar cada vez que intenta,
se convierte más sombrío y triste cada intento.
Dejando que el alma pierda es sabor,
de aquel buen vivir, sentir y ser feliz.
El tiempo fue carcomiendo las esperanzas,
dejando al corazón al descubierto,
dejándole marchitar,
dejándole en la soledad.
Para que imaginar castillos,
cuando todo termina siendo cortes de madera,
que al final construyen una triste realidad.
Elizabeth Cubillo M.
¿Cuántas veces has amado?
¿Cuántas veces has dicho te amo?
¿Cuántas veces has encontrado el amor?
Que te corresponda y siga ahí para vos.
¿Cuántas veces encontraste un sentimiento real?
Que daría lo que fuera por vos.
¿Cuántas veces me dijiste hasta aquí?
Y seguíamos sin pensar.
¿Cuántas veces simplemente dejaste de luchar por eso que creías verdadero?
Cuando realmente no lo era.
¿Cuántas veces miraste hacía atrás y ya no estaba?
Pues el que creemos indicado y no lo era nunca espera.
¿Cuántas veces te dije te amo sin pensar?
Muchas veces y aún lo sigo sintiendo.
¿Cuántas veces me buscaste sin razón?
No sé, y si tenían explicación nunca lo supe.
¿Cuántas veces me viste reflejada en otras personas?
Igual no sé, pero e tratado de encontrar algo en otras,
y no podre nunca comparar.
¿Cuántas veces miraste aquel camino que nos separo?
Sigo sin saber respuestas, pero siempre estuve ahí,
inocentemente o ingenuamente, pero ahí me encontraba,
con una poca de esperanza.
Pero ahora es tiempo de partir de ese camino,
y cuando vuelvas a mirara, ya no me encontraras,
es tiempo de afrontar realidades.
¿Cuántas veces he dicho esto?
Muchas, pero ya no quiero sufrir,
esperando a que sucedan cosas,
que en el fondo sé que nunca sucederán,
así te ame hasta el fin de mis días.
Elizabeth Cubillo M.
¿Cómo arrancar ese sentimiento?
Años pasan y sigo sintiéndome débil,
ante lo que sea que digas o hagas,
no dejo ir algunos sentimientos.
Gente viene,
posibles conquistas, amores, aventuras,
y sigo pensándote como loca,
loca por vos,
por eso que eres,
por eso que significas,
con virtudes y defectos.
Muchas veces te dije que te regalaba mi corazón,
ese que sigue tan lleno de ti,
así hoy hayas cambiado desde sus inicios.
Dejarte ir,
porque como reitere en algún momento,
cuando amas, dejas ir a ese ser amado,
para que sea feliz,
¿pero y mí felicidad?
¿dónde la deje cuando te deje ir?
Cuándo aún hoy sigo pensando muy dentro que eres esa felicidad,
mí felicidad,
quizás una idiotez, pero sigo amándote.
Elizabeth Cubillo M.
Vino,
era la bebida perfecta para una noche,
esa en la que trataba incansablemente de olvidarte,
como muchas otras noches.
Vino,
siempre traía preguntas,
que simplemente no tenían respuesta.
Vino y cigarros,
como tratar de olvidar,
cuando simplemente te rehúsas a olvidar,
junto con una nube de humo,
que reflejaban las horas de intentar,
y recuerdos traían con cada aspirada.
Vino,
mientras escuchaba su voz, tan dulce,
tan embriagante al momento.
Vino,
sigamos bebiendo,
que esta noche una vez más tratare de olvidarte.
Elizabeth Cubillo M.